| Pablo Mezzelani cantará «De Buenos Aires a los Balcanes» | ![]() |
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El etnomúsico argentino actuará el próximo sábado en el salón Mikael de la capital navarra |
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EFE Pamplona En este concierto, en el que Mezzelani utilizará diferentes instrumentos étnicos, se podrán escuchar tres milongas, entre ellas la dedicada a Don Nicanor Paredes, con letra de José Luis Borges, y los tangos argentinos Sur, No aflojés, El queco y Melodía de arrabal. La tradición musical latinoamericana estará representada así mismo en el espectáculo a través de composiciones como el Solo de quena, melodía pastoril de Bolivia y Perú; Solo de rondador, música de las comunidades quechuas del Ecuador; La embarazada del viento, canción venezolana, y el Canto payadoril, de Chile. Los temas latinoamericanos se alternarán con otros procedentes de la Europa de los Balcanes, como la Melodía pastoril tracia (Bulgaria); Stoian na Stanka veleshe (Macedonia); el Solo de nai (música tradicional de Rumanía); el Solo de gaita búlgara de las montañas Rodopes, o el Tuzhno vietri (canción de amor de Bosnia). Asimismo, Mezzelani interpretará la canción Gitarra zartxo bat da, de Iparraguirre. Mezzelani, nacido en Lomas de Zamora (Argentina) en 1967, estudio guitarra en el conservatorio de Buenos Aires y en 1989 recibió una beca del Gobierno búlgaro para la especialización en folklore musical y etnomusicología. Es especialista en instrumentos étnicos y propietario de una colección particular con la que ha realizado actividades divulgativas. Jueves, 22 de marzo de 2001 DIARIO DE NOTICIAS |
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| CULTURA | Un argentino, dos búlgaros y un pamplonés forman un insólito grupo musical | |||
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MÚSICA BÚLGARA DESDE PAMPLONA En una ciudad como Pamplona, ciertos proyectos artísticos podrían parecer a primera vista poco factibles, como crear un grupo para interpretar música popular búlgara. Con esta idea llegó el pasado enero un argentino. Ocho meses después nació el Cuarteto Sava Tsanev. |
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La historia de este insólito conjunto musical residente en Pamplona, formado por los búlgaros Sava Tsanev y Todor Smilenov, el argentino Pablo Mezzelani y el navarro Luis Taberna Jáuregui, se inició por «pura casualidad». A todos les hermanaba un gusto por los ritmos musicales de los Balcanes, pero hasta que tropezaron casualmente ninguno tuvo noticia de los otros. Pablo Mezzelani, un «hombre-orquesta» bonaerense que había estudiado durante tres años la música balcánica gracias a una beca del Gobierno de Bulgaria, llegó a Pamplona a principios de 2001. «Mi venida acá se explica entre otras cosas por el hecho de que durante bastante tiempo fui txistulari Además tenía en Pamplona algunos conocidos y un excelente amigo de Orbaiceta», cuenta este argentino de 34 años. Entre sus proyectos figuraba una serie de conciertos didácticos sobre músicas del mundo que pretendía ofrecer en los conservatorios de Navarra y el País Vasco. A Mezzelani le rondaba, además, la idea de formar un grupo para tocar música balcánica. Pronto descubrió «que no había con quién emprender la cosa». Aparentemente. El maestro Tsanev, quien confiesa que estaba «de paso» y sin planes de quedarse, decidió embarcarse en el proyecto de Mezzelani. «Pocos días después, supimos de un percusionista de Pamplona interesado en los ritmos de los Balcanes», continua Tsanev. A la inesperada aparición de Luis Taberna, un pamplonés de 27 años, se unió la del búlgaro Todor Smilenov. Este, de 34 años y nacido también en Blagoevgrado, es un destacado intérprete de «tamburá» o laúd búlgaro que, tras una «experiencia madrileña», eligió Pamplona bajo el reclamo de que aquí «encontraría otros músicos». Había nacido el Cuarteto Sava Tsanev. Ya desde las primeras conversaciones que mantuvieron los cuatro músicos, quedó claro que la razón de ser del grupo pasaba, en palabras de Taberna, «por la dedicación a la música tradicional búlgara». Por el momento, el cuarteto ya ha publicado un primer disco homónimo. El trabajo, editado por ellos mismos, incluye una selección de canciones tradicionales búlgaras.
Un percusionista de la capital navarra «La verdad es que no resulta nada sencillo encontrar por aquí gente con la que hacer música de otros folclores», señala este joven que lleva algún tiempo seducido por los ritmos mediterráneos. «Mi primer contacto lo tuve en 1996, precisamente en una visita que hice a Bulgaria para participar en un campo de trabajo», relata Luis Taberna. Allí descubrió el gusto por unos ritmos muy diferentes al rock con el que se había iniciado como baterista. Su formación se completó con más viajes, como los que hizo a Turquía, Eslovenia o Croacia, y alguna que otra experiencia discográfica. «En 1998 nos reunimos en Eslovenia músicos de toda Europa occidental y de la antigua Yugoslavia. Juntos grabamos un disco recopilatorio con canciones de diversos países», recuerda el percusionista. Aunque reconoce que dedica «bastantes más horas que las que pide una simple afición», Luis Taberna, arquitecto técnico de profesión, ni se plantea la posibilidad de vivir de la música. Siempre como percusionista, Taberna ha participado en otros proyectos, tales como un grupo con músicos de origen cubano o una formación especializada en la interpretación de música medieval. Martes, 4 de diciembre de 2001 DIARIO DE NAVARRA |
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Lunes, 4 nov. 2002 Núm. 2308 |
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COOPERACIÓN Sonidos mestizos |
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MIGUEL M. ARIZTEGI - Pamplona Acordeón, balalaika, bandurria, bombo, clarinete, charango, duduk, Dzhurá Gaida, corneta, floguiera, guitarra, isoca, Kabá Gaida, kaval, launeddas, nai, paya, pifilca, quena, quenacho, rondador, shahnai, sikus, tarka, tamburá, tin whistle, y trompe mapuche son el resto de instrumentos que intervienen en el espectáculo. Su procedencia es diversa: Rusia, Argentina, Chile, Perú, España, Irlanda, Bolivia, Bulgaria, Grecia, Italia, Rumanía, India y Ecuador. Georgina Hassan, cantante latinoamericana, fue la artista invitada y añadió a la música instrumental de Mezzelani la fuerza de su voz, con lo que conformaron un dúo compenetrado.
La representación fue de naturaleza didáctica, por lo que no se trató únicamente de escuchar; cada interpretación instrumental se acompañado de una explicación del propio Mezzelani. Los materiales que componen los instrumentos, la forma de fabricarlos o el uso que se les da en sus países de origen son «formas importantes de entender la naturaleza de los diferentes folklores», afirmó el propio Mezzelani. La gran variedad de músicas que se presentan en una hora y media hacen de Sonidos del mundo una función única en Pamplona, toda una oportunidad de acercarse a otros pueblos desde la guía experta del que conoce los entresijos de otros países. Sin embargo, Mezzelani se considera un «humilde intérprete» de lo que la variedad de culturas ha creado con el paso de muchas generaciones. Mezzelani es un entusiasta investigador de nuevas formas musicales. Ya desde pequeño, en su Buenos Aires natal, se dedicaba a asaltar la discoteca de la Embajada francesa: tomaba prestados dos o tres discos, los grababa y después los devolvía. Su afición por la música le llevó a cursar estudios en el conservatorio Horacio Costa de la capital argentina y sus inquietudes le transportaron hasta la lejana Bulgaria, con una beca concedida por el Gobierno de ese país en 1989, a la edad de 22 años. Permaneció casi tres años en Bulgaria y después investigó otras regiones del área balcánica, donde también aprendió su cultura a través de la música. Mezzelani es un viajero incansable. Los instrumentos de su colección, más de cuarenta, los adquirió en sus lugares de origen. Pero, ¿cómo acaba afincado en Pamplona?, ¿qué vio en la pequeña capital navarra que le impulsó a echar raíces? Este ciudadano del mundo tiene ascendencia vasca, en concreto una bisabuela de Sunbilla. Sus raíces le llevaron a frecuentar en su primera juventud el centro vasco Denak Bat, situado en Buenos Aires, muy cerca de su casa. Allí aprendió a tocar el txistu y más tarde la gaita gallega, con lo que empezó a estrechar su relación con estas tierras. Además, se preocupó de aprender algo de euskera, idioma del que conoce palabras sueltas, pero que no domina con mucha soltura. Hace año y medio, cuando se planteó salir de su Argentina natal, pensó inmediatamente en Navarra. Gracias a ello, los que se perdieron el concierto de ayer tendrán seguro nuevas oportunidades para disfrutar de Mezzelani. El próximo día 14, sin ir más lejos, ofrecerá en el restaurante Adafina de Pamplona Tango con historias. La cita es a las 23.00 horas y allí desplegará otra de sus facetas artísticas: la de intérprete de tangos. Porque aparte de un investigador del folklore, Mezzelani es un argentino que, como no podía ser de otra forma, tiene en el tango una de sus más acendradas pasiones musicales.
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